Cuando (o donde) menos se piensa salta la liebre: Para
cazar liebres, el perro avanza sigilosamente por el campo hasta que, en
determinado
momento, la presa salta y comienza su huida para evitar ser abatida por
el disparo del arma del hombre. Para ello, hay que estar preparado,
esperando ese momento. En la vida, sucede lo mismo: debemos estar listos
para enfrentar
momentos cruciales.
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