Armarse la de San Quintín:
Formarse una
gran riña entre varias personas. La comparación surge con la batalla de
San Quintín (10 de agosto de 1557) festividad de San Lorenzo, por la que
los españoles
aniquilaron a los franceses, aun a costa de grandes bajas.
Armarse la marimorena:
Describe una gran algarabía, o, mucho alboroto, con disputas, reyertas,
voces y
golpes. Es común explicar esta expresión de acuerdo con la pretendida
historia de una mesonera llamada María, o María Morena. Tabernera de
fuerte carácter, regañona y amiga de pendencias. Esta historia sugiere
que a mediados del
siglo XVI había una taberna en Madrid regentada por esta mujer y su
esposo, un tal Alonso de Zayas. Estos mesoneros guardaban el mejor vino
para sus clientes distinguidos y ofrecían el de menos calidad al vulgo.
En cierta ocasión
parece que los clientes se enfadaron y quisieron probar el vino bueno, a
lo que la fornida mesonera se negó en redondo. La disputa fue tan
fenomenal que no quedó mesa sana ni silla en que sentarse, y los golpes y
las puñadas se
repartieron con tanto ímpetu que sólo la llegada de los alguaciles pudo
disolver la cuestión. La fama de aquella trifulca prosperó y por esta
razón se habla hoy de esta mesonera. Ahora bien, a la mayoría de las
taberneras y
venteras de aquella época se las llamaba María, (como Maritornes) y es
el nombre tópico de las mozas de las posadas, también. Acostumbradas al
trasiego de huéspedes y viajeros, estas mozas (asturianas, muchas veces)
solían
envolverse en disputas y querellas con los hombres cargados de vino y
con pocos escrúpulos. La expresión, por tanto, bien puede hacer
referencia a la esposa de Alonso de Zayas, o a cualquier otra, dado que
Marías eran todas o casi
todas las taberneras, y “morena” es la forma típica de llamar a una moza
española.
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