Ande yo caliente y ríase la gente:
Se aplica al que prefiere su gusto personal ante la
opinión de la gente o el bien parecer. El origen puede estar en la
persona que, ante el clima excesivamente frío, se abrigaba hasta parecer
ridículo, lo que
provocaba la risa de quienes lo veían. La frase existía en la época de
Luis de Góngora (siglo XVI), quien compuso un pequeño poema que
terminaba con la frase
...Y ríase la gente.
Ante la duda, abstente: Cuando se tiene una duda ante un hecho trascendente, es aconsejable no hacer nada, para evitar cometer un error irreparable.
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