A buen entendedor, pocas palabras:
La persona inteligente comprende rápidamente lo que
se le quiere decir, sin necesidad de que las cosas le sean dichas con
muchas palabras.
A buen puerto vas por leña:
Expresa la idea de acudir al lugar menos indicado en busca de
ayuda, comparando la acción con la de los antiguos navegantes que
acostumbraban a arribar a los puertos donde se los proveía de madera.
A caballo regalado no se le miran los dientes:
Cuando alguien recibe cualquier tipo de regalo o
presente, debe hacerlo sin cuestionar el obsequio y limitarse a
aceptarlo tal como es. La parte final de la locución proviene de la
antigua costumbre de revisar
la dentadura de los caballos para conocer el estado de salud del animal.
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